lunes, 26 de abril de 2010
Todo empezo cuando aquella serpiente,
me trajoe sa manzana y dijo "prueba"
yo me llamaba Adan,
Seguramente tu te llamabas
Eva.

Joaquin Sabina



Volvio a pasar junto al enrejado que bordeaba ese jardin, y estiró la mano para tocar, aunque fuera solo un poco las plantas de aquel hermoso jardin.
Retiro la mano rapidamente, pues los perros guardianes comenzaron a ladrar, protegiendo el recinto...
Solo cerró los ojos y se dio la vuelta, no deseaba seguir sufriendo por aquellas cosas intangibles.

Algunos dias despues, mientras caminaba junto a aquel enrejado, tratanto de percibir el aroma de las flores se detuvo algunos instantes, mientras, absorto miraba como la puerta principal de aquella reja se encontraba abierta, y un hombre, se encargaba, con sumo cuidado de recortar las ramas salientes de los arbustos, para asegurarse que todas tuvieran el mismo tamaño.
Totalmente enloquecido por los sueños de entrar en aquel jardin, no midio las consecuencias, y apresuro el paso para colarse por aquella puerta abirta...

El jardin era maravillosamente hermoso, con flores de todos los colores ordenadas por los mismos, que servian como las paredes de un laberinto que tenian como centro una hermosa fuente de agua cristalina...
En ese momento, su mayor miedo se hizo realidad, los perros guardianes, fieras bestias de color golondrina se acercaron a él, quien paralizado por el miedo, no se atrevio a moverse. Pero los miedos se disiparon cuando aquellas bestias feroces que tanto habia temido, de pronto se volvieron cual tiernos cachorritos, que jugueteaban entre sus pies, y que le dieron la sensacion de pertenencia que tanto habia añorado.
Al lado de los perros, corrio a traves de los jardines, oliendo la brisa que transportaba el aroma de las flores, de tantos colores y formas, cuyos nombres ni siquiera sabia...
Tomo el agua de la fuente, que sabia mucho mejor que toda el agua que habia tomado en su vida, y finalmente se tiro a la sombra de un majestuoso arbol, para dormir placidamente...

El jardinero lo desperto, suavemente. "hijo, tienes que irte, no pueden verte aqui", y el joven obedecio, consternado, pero sin rechistar, el jardinero tenia razon...

A la mañana siguiente, el joven caminaba por su ruta habitual, pero al llegar a la calle donde estaba aquella casa, cuyo jardin ya conocia...
Respiró hondo y dio un rodeo, no deseaba volver a pasar por esa casa, no podria volver a verla, sabiendo que entro, y que nunca jamas podria volver a entrar...






Publicado por Weeyker @ 1:49  | Debrayes
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