martes, 25 de agosto de 2009

En algun lugar en las ardientes arenas del desierto que rodea la ciudad de Mogador, habia una pequeña cabaña, alumbrada por una vela.
Alrededor de la cabaña, volaban tres pequeñas libelulas, que debido al resplandor, del fuego, se habian quedado enamoradas de el.
Entonces, una de ellas, dijo.
"¿Como sera?", y una de ellas, respondio, "debe ser fuerte y agresivo", la otra respondio, "pero amable, o si no, no estaria ahi, iluminando a ese hombre", y finalmente quien pregunto, dijo, "no, hay que ir y verlo".

Entonces, la libelula, volo hasta donde estaba la vela, y sintio el calor, la luz, y el deslumbramiento, pero no se atrevio a mas. Luego, regreso hasta donde estaban las demas, y les conto, lo que habia vivido.
"Debe haber mas", dijo la segunda, y se atrevio a volar hasta donde estaba la llama, y sintio el valor, y vivio el deslumbramiento, pero, tuvo un atrevimiento, aun mayor, y con la punta de su ala toco la punta del fuego, y al sentir el abrazador abrazo del fuego, se asusto y regreso volando con sus compañeras.
"Es terrible, -dijo- pues es aun más ardiente que el sol".
La tercera libelula, sin decir nada, solamente se acerco volando hasta la llama, y sintio el calor, vivio el deslumbramiento, pero, quiso mas, toco con la punta de su ala la llama, y sintio su ardiente abrazo, y no quiso quedarse con la duda, asi que se lanzo contra la llama...

Las dos libelulas, escucharon, como la tercera se habia achicharrado, y entonces, la primera le dijo a su compañera.
"Ella si sabe como es el fuego, pero ya no puede decirnoslo"

Este pequeño cuento, lo escuche ayer de mi tocayo, Alberto Ruiz Sanchez, cuando nos habla de amor, en su serie de libros, que hablan de la ciudad de Mogador (la cual deberia leer un dia de estos), y nos dice que asi es el amor, queremos verlo siempre, y nos vamos acercando poco a poco, pero, quien se aloca, y se lanza de lleno contra el amor, suele no volver a ver la luz.
Eso me recuerda otra historia.

Segun una leyenda argentina, los sapos, se aprovechan de cuando duermen las serpientes, para trazar a su alrededor un circulo de baba, el cual evitara que ellas salgan, y asi moriran de hambre,
De esa leyenda, Fito Paez nos regala una cancion.

En ella, nos habla de como una serpiente, enamorada de un sapo, no le importa morir de hambre, si muere, por quien ella ama, el problema, es que al besar al sapo, esta sin querer lo envenena, muriendo ambos de por el amor...

Hay amores que matan..., eso nos dice, tambien Sabina, en la cancion "contigo", en la cual, me quedaria con la frase...

"porque amores que matan, nunca mueren"


Entonces,

¿el amor, termina en muerte?

o

¿Termina en vida?


O simplemente, nunca termina...


Despues, de todo, si se acaba la gasolina, yo me muero...


Atte. Al.


Publicado por Weeyker @ 13:20  | Debrayes
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