martes, 07 de abril de 2009
En una ciudad olvidada, habia un hombre enamorado de una mujer con la que se topaba diario, posiblemente trabajaba cerca de ahi, o vivia cerca...
El nunca se habia atrevido a hablarle, a pesar de que creia que era la mujer mas hermosa del mundo...
Un dia, ella accidentalmente entra a su sueño, y queda totalmente confundida...

Al dia siguiente, se cruzan, y la mujer, le habla al hombre...
Disculpe señor, puede dejar de soñar conmigo, soy casada...


esto nos lo cuenta Isaac Bashevis Singe en su libro, "Un amigo de kafka y otros relatos" y hoy, en las visperas de la apuesta, me animo a utilizar esa pequeña reseña como "introduccion", para uno mas...

Un chico, confundido por sus sentimientos, decide aclararlos, y toma su objeto mas preciado, para ofrendarlo al amor que cree sentir por ella...
Pero, tiene miedo...

Dice, ¿Quien podria aceptarlo?
pero, se olvida de todo, y tras respirar hondo, decide, acercarse, decididamente a ella, y le pregunta. ¿Disculpe, le gustan los ratones rojos?
Ella confundida, solo se atreve a decir, ¿Por que?
El joven, saca de su mochila, un peluche, de un raton rojo, mal envuelto en papel festivo, con un moño usado, y se lo entrega...
la chica lo recibe con una sonrisa, y extrañada, lo abre, ve el peluche, y se siente, extraña...

El chico lo mal interpreta y desaparece de su vida, al menos, de la forma en la que la mujer le gustaria...



Tambien recuerdo, una historia mas...

Una mujer despierta de un sueño muy extraño, y descubre que esta atrapada en un pedazo de marmol, entonc
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Una mujer despierta de un sueño muy extraño, y descubre que esta atrapada en un pedazo de marmol, entonces, asustada empieza a gritar, exigiendo ayuda...
Pero, ¿quien tiene los oidos tan finos para oir las suplicas de una mujer de piedra?

Asi pasan años, tal vez siglos, y el marmol sigue ahi, sin que nadie se percate de su existencia, hasta que un dia, un pobre hombre, lo ve, y se enamora de la roca...
Con trabajo y esfuerzo lo lleva hasta su casa, y ahi lo deja, en su sala...
Aquel hombre, nunca antes habia hecho una escultura, asi, que con calma, empieza a aprender y hacer la suya...

Tardo casi veinte años en acabarla, pero, en su lecho de muerte, alcanza a decir, que desea que aquella virgen que tallo en marmol, sea colocada sobre su tumba...

Asi, la mujer de piedra, cuida el sueño eterno de quien la libero de su prision de piedra...


Finalmente...

Este era un hombre que acababa de recibir su herencia, e inicio un modesto negocio, con la esperanza de ganarse la vida.
Un dia, en la casa que fue de sus padres, debajo de un arbol a cuya sombre le gustaba dormir, sueña con encontrar la riqueza en una tierra lejana...

Convencido de su sueño, decide venderlo todo, excepto la casa de sus padres, por respeto a su memoria y al trabajo que les costo hacerla...

Y se va a esa tierra lejana...

Pasan años, y el lo pierde todo. En su desesperacion, se atreve a robar, y es atrapado...
El juez, un hombre de edad, ve en sus ojos la tristeza y la desesperacion, y no la malicia propia de los ladrones vulgares, asi que, confundido, le pregunta, por que razon ha robado...

El hombre le cuenta su historia, de como por culpa de un sueño, se ha atrevido a dejarlo todo, y lo perdio todo...

El juez recapacita, y le dice, que lo dejara libre, si se marcha a su tierra, porque tuvo el valor de seguir su sueño, sin miedo a las consecuencias...
Luego, el le cuenta que siempre tuvo un sueño, de una casa, en cuyo jardin habia un arbol, a cuya sombra se encontraba un tesoro, y nunca tuvo el valor de buscar esa casa...

Pero, el juez, le describio al hombre la casa de sus padres...

Aquel hombre regreso a la casa de sus padres, y llego hasta su viejo arbol, y comenzo a excavar, hasta que encontro un pequeño cofre, que tenia un libro...

Ese libro, era el diario que habia llevado un pariente suyo, donde describia los viajes que hizo, y el lugar donde coloco su fortuna...

Solo sonrio, y decidio iniciar un nuevo negocio...

Ya no tenia edad para hacer mas aventuras..

Atte. Al.

Publicado por Desconocido @ 2:01  | Debrayes
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